Nei, muy nervioso, no sabe a donde mirar, el zumbido de una mosca atrae su atención y se queda atontado durante unos segundos. A su lado está sentada su hermana, ella le da una patadita para que salga de su ensoñación. –Nei, tienes que estar atento –le susurra Ari en la oreja. –Lo sé, lo sé, pero hacer terapia me pone muy nervioso –responde Nei, con la voz más alta de lo que él pretendía. –Chicos, esto es un lugar seguro. Cuando estáis conmigo podéis hablar con total libertad. –El doctor calma un poco la ansiedad de los hermanos–. Nei, es normal que sientas cierta inquietud al hablar de todo lo que está sucediendo en vuestra casa. Por eso estamos reunidos, por eso estoy yo aquí, para ayudaros a comprender la separación de vuestro padre con su última novia. –Yo, ya lo sabía. No tenían pinta de durar demasiado… –dice Ari despectiva. –Mentirosa, si dabas botes de alegría cuando papuchi la conoció. –Le recrimina Nei a su hermana–. Doctor, cuando papuchi la traj...